Happy Birthday Ysleta: Who Needs Refuge?

Everybody loves a birthday party! Well at least when it’s your own! No? This week that we are lining, between October 12th and October 19th, is Ysleta’s Birthday! Say “Happy Birthday” – to SOMEONE! To EVERYONE!

In early October of 1680 Spaniards and some of their friends among the Pueblos in today’s Northern New Mexico found themselves arriving in the region of El Paso del Norte. Some of the people from the Pueblos who were in tow had not come willingly. But all arrived more about the same time bedraggled, exhausted and beaten by the ravages of the Jornada de los Muertos and the uprising in the Northern Pueblos.

The “refugees” were distributed among five bivouacs scattered along the southern bank of the Rio Bravo below the Mission Church of Guadalupe in “old” El Paso del Norte (today’s neighborhood around the cathedral in la Cd. Juárez).

Those who arrived in what is now our neighborhood were mostly from Isleta Pueblo. The friar accompanying the refugees gathered those who would and could together on October 12th and prayed a Liturgy of Thanksgiving for having arrived at the end of the trail of their suffering.

Two years later, on October 19th, a bishop came and consecrated the first “permanent” church at la Ysleta del Sur.

Happy Birthday! Should we make a cake?

Two birthing events in the same week: one in pain and memory of loss, the other in hopeful expectation of a new future in once again a new home. At the time of the dedication of the “new” mission church, built by the people themselves with materials from their new terrenos and ranchitos, lives had begun to mend and thoughts of returning to Spain or “to the north” had begun changing to being here!

The pain of childbirth, never forgotten, can be replaced by hopeful joy as the new life made present becomes to develop. Who are the refugees among us? Who seek the renewal of life and change toward hope? Refugees come in many hues and needs. Not all are from other lands. Some are our friends, family and neighbors: victims of violence; people suffering the untimely death of child, parent or friend; a war veteran attempting to make peace with self seeking reconciliation with what took place on the battlefield; cancer survivors; the jobless, the homeless, the underemployed; so many seeking to be mended and accompanied.

Here’s where the rubber hits the road for the Christian, living in longing for conversion and transformation in face of tragedy and loss, while celebrating the life which is present. At times the temptation is with us to see “refugees” as folks somewhere else. It’s important for us to realize that our lives are a mix of hope and difficulty. Remember last week’s Gospel? Marks’ Jesus clearly pointed out that in the blessing of abundance which is offered to those who give up all to follow, persecutions will also come (Mark 10:29-20). In the Beatitudes (Matthew 5:1-12; Luke 6:20-23) as well, we are called in faith to move from an idea that God’s friends never have loss or suffer opposition. We are called rather, in the extension of the Beatitudes to be “salt,” “light,” ministers of reconciliation and recognizing God to be walking with us.

Look at the history of our Pueblo and Parish community. The seed that died gave life and continues to give life! Praise God! Praise the faith of our antepasados! What’s “my” part to sow the seeds of hope for tomorrow? Happy Birthday!

fr. Charles

¡Feliz Cumpleaños Ysleta!: ¿Quién Necesita Refugio?

¡A todos les gusta una fiesta de cumpleaños! ¡Bueno, a lo menos cuando es tu propia fiesta! ¿No? ¡Esta semana, entre el 12 de octubre y el 19 de octubre, es el Cumpleaños de Ysleta! ¡Díganle “Feliz Cumpleaños” – a ALGUIEN! ¡A TODOS!

A los principios del mes de octubre de 1680 unos Españoles y algunos de sus amigos entre los Pueblos en lo que es hoy Norte Nuevo México se encontraron llegando a la región de El Paso del Norte. Algunas gentes de los Pueblos que venían siguiendo no venían voluntariamente. Pero todos llegaron más o menos al mismo tiempo enmarañados, cansados y golpeados por los estragos de la Jornada de los Muertos y el alzamiento en los Pueblos del Norte.

Se distribuyeron los “refugiados” entre cinco vivaques desparramados por la orilla del sur del Rio Bravo abajo de la Iglesia Misión de Guadalupe en el “antiguo” El Paso del Norte (la vecindad que se encuentra hoy alrededor de la catedral en Ciudad Juárez).

Los que llegaron a donde hoy es nuestra vecindad eran más bien del Pueblo de Isleta. El 12 de octubre , el fraile acompañando los refugiados reunió a los que podían y querían y rezaron una Liturgia dando gracias por haber llegado al final del camino y de sus sufrimientos.

Dos años después, el 19 de octubre, un obispo vino y consagró la primera iglesia “permanente” en la Ysleta del Sur.

¡Feliz Cumpleaños! ¿Haremos un pastel?

Dos eventos de “parto” en la misma semana: uno en dolor y con memorias de pérdidas, el otro en expectativas con esperanza de un futuro nuevo otra vez en una casa nueva. ¡Cuando se dedicó la “nueva” iglesia misión, construída por la gente misma con materiales de sus nuevos terrenos y ranchitos, sus vidas habían empezado a remendarse y sus pensamientos de regresar a España o “al norte” empezaban a cambiar a estar aquí!

Los dolores del parto, nunca olvidados, se pueden reemplazar con alegría y esperanza al empezar a desarrollar la nueva vida del presente. ¿Quénes son los refugiados entre nosotros? ¿Quiénes buscan la renovación de la vida y el cambio hacia la esperanza? Refugiados vienen de muchos tonos y necesidades. No todos son de otras tierras. Algunos son nuestros amigos, familia y vecinos: víctimas de violencia; gente sufriendo la inesperada muerte de un hijo, padre o amigo; un veterano de la guerra tratando de hacer la paz buscando reconciliación dentro de él con lo que pasó en el campo de batalla; sobrevivientes del cancer; los desempleados, los sin techo, los sub-empleados ; tantos buscando ser remendados y acompañados.

Aquí es dónde en verdad se pone a prueba el Cristiano, viviendo en anhelo por la conversión y transformación en vista de tragedia y pérdidas, mientras celebran la vida presente. A veces la tentación para nosotros es ver a los “refugiados” como gente de alguna otra parte. Es importante para nosotros darnos cuenta que nuestras vidas son un mezcla de esperanza y dificultades. ¿Recuerdan el Evangelio de la semana pasada? El Jesús de Marcos claramente señaló que en la bendición de abundancia, que se ofrece para aquellos que dejan todo para seguir, persecuciones también vendran (Marcos 10:20-29). En las Bienaventuranzas (Mateo 5:1-12; Lucas 6:20-23) así mismo somos llamados en la fe a movernos de la idea de que los amigos de Dios nunca tienen pérdidas o sufren oposición. Somos llamados, en cambio, en la extension de las Bienaventuranzas a ser “sal,” “luz,” ministros de reconciliación y reconocer a Dios caminando con nosotros.

Vean la historia de nuestro pueblo y comunidad parroquial. ¡La semilla que dió vida y sigue dando vida! ¡Alabad a Dios! ¡Alabad la fe de nuestros antepasados! ¿Cuál es “mi” parte en sembrar las semillas de esperanza para mañana? ¡Feliz Cumpleaños!

padre Charles

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