Memories of Dad! / ¡Recuerdos de Papá!

My brother Dennis has the flag from dad’s coffin in a triangle shaped box hanging on his living room wall. In a shadow box along side the flag Dennis also has my dad’s Chicago Police badge, his night-stick and a few other remembrances of dad as policeman. All I have are the memories of my father!

This Memorial Weekend is a time to reflect on what we “have” of those who have gone before us: we re- member especially those who gave their lives in service of flag and country – even more profoundly we re-member those who never came home again.

Remembering my father is also remembering some of “those who gave their lives.” It seemed that my father was always accompanied with men with whom he served in WWII who died in the sinking of two ships he served on. Apparently he promised them to keep their memories alive while he helped close their eyes on lifeboats in the frigid North Atlantic.

At first that memory keeping was doing war bond tours to support the war effort. Survivors always elicit greater compassion than distant observers.

His later memory keeping came in night-dreams and night-mares while reliving over and over the sinking of the first ship and the wait for rescue and then the sinking of the second ship and more comrades dying.
His last memories were the story telling to us as adult children. Two days before he died, dad and I were sitting on beach at Ft. Lauderdale and he began speaking freely of the ships he saw there at sea waiting to come into harbor. He talked about how he and my uncle, who died January 2008, had gone AWOL in Hawaii having run into each other by happenstance after having not seen each other for 2 years. Dad was on his way to the Asian theater; Uncle Ed was on his way stateside. There friendship, no, their love for one another and their unsurpassed joy to see each other alive ran deeper than fear of the brig.

Then he began to talk about one of the sinkings: etched forever in memory, first his and now mine!
Memorial Day – Day of Re-membering! Those with the memories can do nothing more or less than re-member. Dare we have the courage to tell and listen to the memories so vivid in the lives of those who have been in conflict; whose lives were imperiled; whose dreams are filled with hurt and fear; whose innocence was annihilated; whose healing is life long? We remember! We console! We mourn! And we celebrate! Peace be to the suffering memories! Peace to the few who bear the suffering for the many!

fr. Charles

¡Recuerdos de Papá!

Mi hermano Dennis tiene en la pared de su sala una caja triangular con la bandera del ataúd de mi papá. En un cuadro al lado de la bandera Dennis también tiene la insignia de mi papá de cuando era policía en la ciudad de Chicago, la porra, y algunos otros recuerdos de papá como policía.
¡Lo único que yo tengo son los recuerdos de mi papá!

Este fin de semana del Recuerdo es un tiempo para reflexionar sobre lo que “tenemos” de aquellos que han fallecido: recordamos especialmente aquellos que dieron sus vidas en servicio al país y a la bandera – aún más profundamente recordamos aquellos que no regresaron.

Recordar a mi padre es también recordar algunos de “aquellos que dieron sus vidas.” Parece que a mi papá siempre lo acompañaban hombres con los quienes sirvió en la Segunda Guerra Mundial que murieron en el hundimiento de dos barcos donde él sirvió. Según parece, les prometió mantener sus memorias mientras que les cerraba sus ojos en botes salvavidas en el frío Atlántico Norte.

Al principio, ese mantener de las memorias eran giras a favor de bonos de la guerra apoyando la causa. Sobrevivientes siempre provocan más compasión que los que observan a la distancia.
Después su mantenimiento de memorias fue en sueños y pesadillas mientras vivía de nuevo una y otra vez el hundimiento del primer barco y la espera para ser rescatados y luego el hundimiento del segundo barco y la muerte de más compañeros.

Sus últimas memorias eran las historias que nos contaba a nosotros ya adultos. Dos días antes de morir, papá y yo estábamos sentados en la playa en Ft. Lauderdale y empezó a hablar libremente de los barcos que veía allí en el mar esperando entrar al puerto. Habló de cómo él y mi tío, quién murió en enero del 2008, se habían ido sin permiso en Hawaii habiéndose encontrado por casualidad después de no haberse visto por dos años. Papá estaba por salir para el teatro de operaciones Asiático; Tío Ed estaba por regresar a los Estados Unidos. Su amistad – no, su amor el uno por el otro y su gran alegría al verse vivos fue más grande que el temor a la cárcel.

¡Luego empezó a contarme del hundimiento de uno de los barcos; gravado para siempre en su memoria, primero la de él y ahora en la mía!

Día del Recuerdo – ¡Día de Recordar! Los que tienen recuerdos no pueden hacer ni más ni menos que recordar.

¿Nos atrevemos a tener el valor de contar y escuchar los recuerdos tan vivos en las vidas de aquellos que han estado en guerras; quienes vidas estaban en peligro; quienes sueños están llenos de dolor y temor; quienes inocencia fue aniquilada; quienes sanción es de toda la vida? ¡Recordamos! ¡Consolamos! ¡Lamentamos! ¡Y Celebramos! ¡La paz esté con los recuerdos dolientes! ¡Paz a los “pocos” que cargan con el sufrimiento de los “muchos”!

padre Charles

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